Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 02 de junio de
2013 (Zenit.org)
Esta tarde a las cinco,
hora de Roma, convocada por el papa Francisco, la Iglesia universal se detuvo
simultáneamente en adoración eucarística, con un lema común: “Un solo Señor,
una sola fe”.
Desde las Islas Cook a Reikiavik, pasando
por Chile, Burkina Faso, Taiwán, Irak, Bangladesh, Estados Unidos o Filipinas,
las diócesis se sincronizaron con la hora de la diócesis del papa, que presidió
esta adoración del Santísimo en la basílica de San Pedro. El mismo santo padre
Francisco propuso las intenciones de oración.
La primera fue: “Por la Iglesia,
extendida en todo el mundo y recogida hoy en señal de unidad en la adoración de
la Santísima
Eucaristía. Que el Señor la haga cada vez más obediente a la
escucha de su Palabra para presentarse ante el mundo siempre 'más hermosa, sin
mancha, ni arruga, sino santa e inmaculada'. Que a través de su fiel anuncio,
la Palabra que salva resuene aún como portadora de misericordia y haga que el
amor se redoble para dar un sentido pleno al dolor y al sufrimiento,
devolviendo alegría y serenidad”.
La segunda intención del papa
Francisco fue: “Por aquellos que en los diversos lugares del mundo viven el
sufrimiento de nuevas esclavitudes y son víctimas de la guerra, de la trata de
personas, del narcotráfico y del trabajo 'esclavo'; por los niños y las mujeres
que padecen todas las formas de la violencia.
¡Que su grito silencioso de ayuda
encuentre a la Iglesia vigilante para que, teniendo la mirada puesta en Cristo
crucificado no se olvide de tantos hermanos y hermanas dejados a merced de la
violencia! Por todos aquellos que, además, se encuentran en la precariedad
económica, sobre todo los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, los que
carecen de hogar, los presos y cuantos experimentan la marginación. ¡Que la
oración de la Iglesia y su cercanía activa les de consuelo y ayuda en la
esperanza y fuerza y audacia en la defensa de la dignidad de la persona!”