Llamado de Francisco en la misa diaria
Roma, 28 de mayo de 2013 (Zenit.org) Redacción
La
proclamación de Jesús no es un revestimiento, una pintura, sino que entra en el
corazón y nos cambia. Es lo que ha dicho el papa Francisco durante la misa de
esta mañana en la
Casa Santa Marta. Mencionó también que seguir a Jesús no
significa tener más poder, porque su camino es el de la Cruz.
En
la misa, concelebrada por monseñor Rino Fisichella y monseñor José Octavio Ruiz
Arenas, presidente y secretario del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización ,
participó un grupo de presbíteros del mismo dicasterio.
Según
informa Radio Vaticana, también asistió un grupo de empleados de la Central
termoeléctrica y del Laboratorio de carpintería de la Gobernación del Vaticano,
acompañado por el ingeniero Pier Carlo Cuscianna, director de los Servicios
Técnicos de la Gobernación.
La recompensa de Jesús
¿Cuál
será la recompensa que recibiremos por seguirte? Así ha abierto el papa
Francisco su homilía, a partir de la pregunta que Pedro le dirige a Jesús y
que, después de todo, se refiere a la vida de todo cristiano. Jesús, observó el
papa, observó que los que lo siguen tendrán "muchas cosas buenas",
pero "con persecuciones". El camino del Señor, continuó, "es un
camino de ‘abajamiento’, un camino que termina en la Cruz".
Por
eso, agregó, "siempre habrá dificultades", "persecuciones".
Siempre las habrá, "porque Él ha hecho este camino antes" de
nosotros. Advirtió que "cuando un cristiano no tiene ninguna dificultad en
la vida --todo está bien, todo es bello--, algo está mal". Se puede pensar
en esta persona como "un gran amigo del espíritu del mundo, de lo
mundano". Y esto, señaló, "es la tentación propia de un
cristiano":
"Seguir
a Jesús, sí, pero hasta cierto punto; seguir a Jesús como una forma cultural:
soy cristiano, tengo esta cultura... Pero sin la exigencia del verdadero
seguimiento de Jesús, la exigencia de seguir su camino. Se sigue a Jesús como
una propuesta cultural, se utiliza este camino para ir más alto, para tener más
poder. Y la historia de la Iglesia está llena de esto, comenzando por algunos
emperadores y luego por muchos gobernantes y tanta gente, ¿no? E incluso
algunos --no voy a decir muchos, pero algunos--, presbíteros, obispos, ¿no?
Algunos dicen que hay muchos..., pero hay algunos de los que piensan que seguir
a Jesús es hacer carrera".
No a la carrera eclesiástica
El
Papa recordó que en una ocasión, "en la literatura de hace dos
siglos", a veces se acostumbraba decir que uno "de un niño quería
hacer la carrera eclesiástica". Reiteró que "muchos cristianos,
tentados por el espíritu del mundo, creen que seguir a Jesús es bueno porque se
puede hacer una carrera, se puede salir adelante". Pero esto "no es
el espíritu", es, al contrario, la actitud de Pedro que habla de carrera y
Jesús le responde: "Sí, te daré todo, pero con persecución".
"No
se puede quitar la Cruz del camino de Jesús: siempre está ahí". Y, sin
embargo, advirtió, esto no significa que los cristianos deben salir lastimados.
El cristiano "sigue a Jesús por amor y cuando se sigue a Jesús por amor,
la envidia del diablo hace muchas cosas". El "espíritu del mundo
–observó--, no tolera esto, no tolera el testimonio":
"Piensen
en la madre Teresa :
¿qué dice el espíritu del mundo sobre la madre Teresa ? 'Ah, la beata Teresa es una
gran mujer, ha hecho muchas cosas buenas por los demás...’. El espíritu del
mundo nunca dice que la
beata Teresa , todos los días, por muchas horas, estaba en
adoración... ¡Nunca! Reduce la actividad cristiana al bien social. Como si la
vida cristiana fuera una pintura, un barniz de cristianismo. La proclamación de
Jesús no es un barniz: el anuncio de Jesús llega a los huesos, al corazón,
entra y nos cambia. Y eso no lo tolera el espíritu del mundo, no lo tolera y
por lo tanto vienen las persecuciones".
Los
que dejan su hogar, su familia para seguir a Jesús, repitió Francisco,
recibirán cien veces más "ya ahora en este tiempo". Cien veces junto
a las persecuciones. Y esto no se olvida:
"Seguir
a Jesús es propiamente esto: ir por amor con Él, detrás de Él: el mismo camino,
la misma vía. Y el espíritu del mundo no lo va a tolerar y nos hará sufrir,
pero un sufrimiento como el de Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús en el
camino que Él nos ha revelado y que Él nos ha enseñado. Esto es hermoso, porque
jamás nos deja solos. ¡Nunca! Siempre está con nosotros. Que así sea".
Traducido del italiano por José Antonio Varela V.
