En Lampedusa, adonde viajó para rezar por los emigrantes que mueren en el mar tratando de llegar a Europa, el Papa Francisco imploró amparo, socorro, misericordia y conversión a la Madre de Dios y Madre nuestra. Abrazando idealmente todas las tragedias semejantes que ocurren en el mundo, rogó a la Protectora de los migrantes e itinerantes que socorra a los más necesitados; a María, modelo de caridad, que bendiga a las personas de buena voluntad que los acogen; que logre la conversión de los que los explotan y que el amor brindado sea semilla de paz entre los pueblos:
<<Oh María, Estrella del Mar, una vez más recurrimos a ti
para encontrar refugio y serenidad, para implorar amparo y socorro.
Madre de Dios y Madre nuestra, dirige tu dulcísima mirada a todos los que cada día afrontan los peligros del mar para garantizar a sus familias el sustento necesario para la vida, para tutelar el respeto de la creación, para servir a la paz entre los pueblos.
Protectora de los migrantes e itinerantes, ayuda con atención materna a los hombres, mujeres y niños obligados a huir de sus tierras en busca de futuro y de esperanza. Que el encuentro con nosotros y nuestros pueblos no se transforme en fuente de nuevas y más graves esclavitudes y humillaciones.
Madre de Misericordia, implora perdón para nosotros, que, cegados por el egoísmo, ensimismados en nuestros intereses y prisioneros de nuestros temores, estamos distraídos ante las necesidades y sufrimientos de los hermanos.
Refugio de los pecadores, obtén la conversión del corazón
de los que generan guerras, odio y pobreza,explotan a los hermanos y sus fragilidades, hacen de la vida humana indigno comercio.
Modelo de caridad, bendice a los hombres y mujeres de buena voluntad que acogen y sirven a los que llegan a esta tierra: que el amor recibido y donado sea semilla de nuevos lazos fraternales
y aurora de un mundo de paz. Así sea>>.
